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Hotel La Ville Catania

Castillo Ursino

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Via Monteverdi, 15 - Post code I-95131
Catania Sicily Italy
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El Castillo Ursino representa simbólicamente la historia de la ciudad de Catania desde el siglo XIII a nuestros días. Lo habitaron parlamentarios y reyes aragoneses, entre ellos Jaime de Aragón y la Reina María, hija de Federico III de Aragón y de Blanca de Navarra.

Levantado en 1239 por el arquitecto militar Riccardo da Lentini por voluntad de Federico II de Suabia, ha sufrido, con el tiempo, numerosas reconstrucciones y restauraciones. Inicialmente se levantaba sobre el mar, justo donde se extendía el antiguo puerto sarraceno, sobre una colina que dominaba el centro urbano.

Probablemente el nombre deriva del latín Castrum Sinus (castillo del golfo). El lado meridional debía, de hecho, estar dotado con un pasaje que unía el puerto al castillo, pero que las excavaciones arqueológicas no han sacado a la luz todavía.

La estructura de planta cuadrada se construye alrededor de un patio descubierto. En tres lados del patio se abren tres grandes salas rectangulares, una por cada lado. En el lado oriental hay tres salas centrales y dos, en las extremidades, de comunicación. En los ángulos del castillo se levantan cuatro torres cilíndricas, mientras que en los puntos medios de cada lado se levantan cuatro torres semicilíndricas más pequeñas. De las cuales han sobrevivido al terremoto de 1693 sólo las dos del lado norte y del lado oeste.

Desde las salas rectangulares es posible acceder a las torres medianas que han quedado íntegras, mientras que a las torres angulares se accede por cuatro pequeños ambientes de planta cuadrada. Resulta un recorrido continuo y de ritmo regular, y cerrado en torno al patio, constituido por los ocho ambientes secuenciales.

Las torres angulares, circulares al exterior, resultan ser de planta octogonal en el interior, coronadas por bóvedas gallonadas. Estudioso de matemáticas y de astronomía, Federico II quiso seguramente que la construcción tuviese un claro referente con la cábala (forma de mística esotérica para revelar al Creador de los seres creados). El octógono, de hecho, es el resultado de las intersecciones de un círculo que representa el poder divino, con un cuadrado, que simboliza el poder temporal. La figura octogonal alude al poder divino sobre la tierra del emperador.

En el castillo es posible observar el símbolo del águila, se dice que representa el poder divino del emperador suevo, pero ninguna documentación comprueba que esta águila sea el emblema del emperador. Federico II de Suebia, hijo de Enrique IV, fue rey de Sicilia de 1198 a 1250. Conocía nueve lenguas y amaba el estudio de las matemáticas y de la astronomía. Reunió en su corte a numerosos poetas y literatos dando vida a la Escuela Poética Siciliana, en la que el siciliano se mezcló con la lengua provenzal inventando la primera lengua nacional, aunque se usaba sólo en el ámbito literario.

En 1224 instituyó en Nápoles la primera universidad laica de la historia de Occidente. El ateneo de Bolonia, de hecho, sufría el control papal, mientras que la universidad de Padua nació como una ampliación de la universidad de Bolonia. Eliminó en el Reino impuestos y monopolios de estado, convirtiéndose en uno de los reyes más queridos de la historia siciliana.

La dinastia sueva reinó en Sicilia hasta 1282.

Construido alrededor del patio cuadrado central, el castillo presentaba cuatro grandes salas, flanqueadas por cuatro salas menores. Cada gran sala se dividía en tres tramos. De éstas, tres salas estaban cubiertas con bóveda de crucería nervada (con nervaduras de refuerzo de la bóveda), que se dividían desde los capiteles decorados con flores, a su vez colocados sobre dos de las semicolumnas de los muros; una cuarta sala se cubría con una bóveda ojival, que se dividía con arcos colocados sobre pilastras.

Las salas menores estaban rematadas con bóvedas de crucería nervada, que se dividían sea con ménsulas que con pilastras. Las torres angulares presentaban bóvedas gallonadas con nervios arrancando desde ménsulas y detenidos por la clave de la bóveda.

Encerrada entre las cuatro torres, la estructura se levanta imponente con una altura de treinta metos. Para la realización de las obras de mampostería se usaron diversos materiales: los cimientos se construyeron en caliza y en piedra lávica, material que fue encontrado en el lugar; la base está realizada con bloques cuadrados de piedra lávica; el resto de la estructura está construida con una mezcla de piedras trituradas de varios géneros.

De las decoraciones externas quedan sólo dos elementos.

En el frente septentrional es posible observar un nicho con arco trilobulado que encierra un águila, símbolo del emperador, que destroza entre las garras a un cordero, símbolo del pueblo que había osado rebelarse.

En el frente oriental es visible una incrustación del Pentalfa (o Pentagrama), estrella de cinco puntas, por algunos estudiosos erróneamente llamada Estrella de David, símbolo hebreo de seis puntas.

El edificio federiciano presenta cuatro torres de treinta metros de altura y con un diámetro superior a los 10 metros. La torre septentrional de la derecha era llamada de la Bandera, por la usanza en el periodo de los Anjou y aragoneses de izar las banderas de la val di Noto y de la val Demone. La otra torre era llamada Martorio, porque era utilizada para la tortura.

Una de las dos torres meridionales era llamada de la Sala, porque era vecina a la sala de los Parlamentos, la otra del Almacén, porque era utilizada como depósito de armas. Federico de Aragón en 1391 hizo construir las dos torres centrales más pequeñas, con un diámetro igual a siete metros, que en 1554 fueron denominadas de San Jorge y de la Santa Cruz.

Bajo la sala del Parlamento, de hecho, fue ubicada una capilla dedicada a S. Jorge. Con el terremoto de 1693 dos torres medianas cayeron. De la torre mediana septentrional es hoy posible acceder a las oficinas administrativas del Museo.

Cuando en 1669 las lavas se vertieron sobre la ciudad, sumergiendo el lago de Nicito y los ríos Lognina y Amenano, cambiando la orografía del territorio y de la costa, el castillo fue rodeado por el magma y alejado del mar un centenar de metros.

El sucesivo terremoto de 1693, que destruyó buena parte de las construcciones ciudadanas, causó notables lesiones a la estructura y el derrumbe de dos torres medias. No está documentada, sin embargo, la presencia de un foso en torno al castillo, citado por el escritor Federico De Roberto, y de un puente levadizo.

Las estratificaciones lávicas entierran todavía partes de la imponente edificación.

Las excavaciones arqueológicas conducidas en el terreno han encontrado las antiguas garitas, probablemente parte de la línea de muralla de Carlos V.

 
 
 
 
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